01
De dónde salen las lecturas
Un informe no inventa los kilómetros. Recoge lecturas que ya estaban en inspecciones técnicas, talleres, revisiones o cambios de titular, cada una con su fecha y, cuando consta, su país.
Por eso un coche con pocas lecturas no es un coche con pocos kilómetros. Es un coche del que hay pocos registros. Y un coche con muchas lecturas seguidas permite ver si el cuentakilómetros ha subido con sentido.
02
Cuándo una bajada es una alerta
Si una lectura es menor que la anterior, el informe la marca. No siempre es un fraude: a veces hay un error de tecleo en un taller, un cambio de unidades o una lectura anotada al revés. Pero una bajada de decenas de miles de kilómetros, sobre todo entre dos países, es el patrón clásico de un cuentakilómetros tocado.
Mírala en la cronología, no suelta. Una bajada justo después de un cambio de país o de un siniestro pesa más que un salto pequeño entre dos revisiones cercanas.
- Anota la fecha y los kilómetros de la lectura que baja y de la anterior.
- Pregunta al vendedor qué pasó entre esas dos fechas.
- Pide el libro de revisiones y facturas que crucen con esas cifras.
- En el coche, mira el desgaste del volante, los pedales y el asiento del conductor.
03
El ritmo importa tanto como la cifra final
Treinta mil kilómetros pueden ser un uso suave en cuatro años o un uso intensivo en uno. El informe separa etapas y te dice si el ritmo fue bajo, normal o alto. Un taxi o un coche de alquiler suele delatarse ahí, y también en el apartado de uso comercial.
Compara además con coches iguales. Un kilometraje muy por debajo de lo habitual no es un chollo hasta que las lecturas lo sostienen.
04
Qué hacer con lo que leas
Si las lecturas suben con calma y cuadran con el desgaste, el kilometraje deja de ser tu principal duda y puedes mirar daños, precio y estado legal. Si hay una bajada que el vendedor no explica, no negocies alrededor: o hay papeles que la justifican o ese coche no es el que buscas.
Ninguna gráfica sustituye ver el coche. El historial te dice qué preguntar. La respuesta, y el estado real, los compruebas tú.
