01
Léelo antes de quedar
El momento útil es antes de desplazarte, no en el sofá del vendedor con prisa. Pides el informe con el bastidor, esperas unos minutos y lo lees en tu cuenta. Si el resumen ya marca robo, baja, siniestro total o una bajada fuerte de kilómetros, te ahorras la visita.
Empieza por el resumen. Luego kilometraje, daños y cronología. El resto —precio, equipamiento, emisiones, fotos— afina la decisión, no la sustituye.
02
Cuándo seguir adelante
Un historial sin alertas graves es una buena señal, no un certificado. Significa que en las fuentes consultadas no consta un problema de los que tumban una compra. Todavía tienes que ver el coche, probarlo y, si la cifra es alta, pasarlo por un taller.
Lleva el informe a la cita. Sirve para contrastar lo que te cuentan con fechas concretas, no para discutir en abstracto.
03
Cuándo negociar
Un daño reparado, un uso como alquiler o flota, o un precio por encima de coches iguales no obligan a irte. Obligan a bajar el precio o a pedir más pruebas. Pregunta por la factura de la reparación, por cuántos años estuvo de alquiler y por qué el anuncio no lo decía.
El precio de mercado del informe te da un tramo, no una cifra mágica. Úsalo como suelo de la conversación: si el anuncio está muy por encima y el historial no está limpio, el margen es tuyo.
- Daño con coste estimado: pide la factura y mira esa zona en el coche.
- Uso comercial: asume más desgaste y negocia en consecuencia.
- Precio alto: compáralo con el tramo del informe y con anuncios iguales.
04
Cuándo pasar al siguiente
Robo sin papeles de que está cerrado, baja administrativa, siniestro total o una bajada de kilómetros que nadie explica son motivos para levantarte. Arreglar eso después de pagar sale más caro que seguir buscando.
Y recuerda el límite del informe: lo que no se declaró no aparece. «Sin registros» no significa «nunca pasó». Por eso la última prueba sigue siendo el coche delante de ti.
